4 Prácticos Hábitos para Mejorar sus Relaciones

Soy ingeniero y administrador de formación y como tal busco instintivamente la estructura y el orden en casi todo lo que hago. Hace años me picó la curiosidad por encontrar cómo mejorar las relaciones con los demás. Me creía con suficiente experiencia y autoridad porque les cuento que soy el segundo en una familia de 6 hijos, tengo 6 tíos, 2 tías y más de 35 primos. Estoy felizmente casado, tengo dos hijos, he sido catedrático, conferencista, jefe de más de 100 personas, miembro de juntas directivas, miembro de comités y hasta proveedor y comprador de productos y servicios en Colombia y en el exterior. En ese recorrido he tenido la fortuna de haber conocido y tratado con personas de diferentes culturas, afiliaciones, intereses y lo que se les ocurra se pueda uno encontrar en el camino.

Luego de mucha exploración confirmé lo que escriben los que han profundizado más en la búsqueda: No hay receta mágica. Es tan grande la variedad de caracteres y personalidades en la raza humana que hay a quienes, sin importar qué hagamos, nunca estaremos en su lista de Facebook, Whatsapp, Instagram, Twitter o Linkedin. Y eso no importa, hay muchos que sí nos darán likes, nos seguirán y nos incluirán en sus listas de favoritos.

Al final concluí que como tantas cosas en la vida es perfectamente válido adquirir buenos hábitos y practicarlos sincera y consistentemente. Mi lista personal, a la que llegué y a la que he aplicado con éxito tiene solo 4: Conocer, comprender, respetar y aceptar a los demás; en ese estricto orden.

Conocer:

“Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.” (Diccionario RAE).

Y de las personas. Conocer es un ejercicio de percepción, observar atentamente, escuchar y captar lo que hacen las personas, cómo reaccionan a diferentes estímulos. Qué les causa y cómo manifiestan alegría, entusiasmo, tristeza o preocupación.

Para conocer a una persona te conectas con ella, la escuchas, la observas, la percibes con atención y con la mente limpia y abierta sin juzgarla. Aquí tuve que trabajar bastante porque escuchar no es una de mis fortalezas, cerrar la boca y poner cuidado fue un gran reto igual que evitar construir la respuesta antes de que mi interlocutor terminara de hablar.

Comprender:

“Encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de otros.” (Diccionario RAE).

Justificar no es sinónimo de estar de acuerdo. Comprender es descubrir y entender la razón de los actos y comportamientos de las personas. Cada uno reacciona de manera diferente según su origen, crianza, educación, experiencias más una inmensa lista de posibles causas, y su conducta es tan válida como la nuestra.

Una vez descubres qué mueve a las personas pasas a esta etapa de entender el por qué de sus actos. Una amiga muy cercana dice que, por naturaleza, las personas no actúan de mala fe o con malas intenciones y yo estoy de acuerdo. Aquí aprendí a no tomar las cosas como personales, creer que los actos de los demás eran por y para mi, que tontería.

Respetar:

“Miramiento, consideración, Deferencia. de acatamiento que se hacen por cortesía.” (Diccionario RAE).

Respetar al otro es en esencia valorar sus intereses y necesidades. El respeto es uno de los valores fundamentales para una convivencia humana armoniosa. “Se trata de no discriminar ni ofender a una persona por su forma de vida y sus decisiones siempre y cuando dichas decisiones no causen daño ni afecten o irrespeten a los demás” (significado.com). (el resaltado es nuestro).

Ya entiendes por qué la persona reacciona como lo hace, ahora le aseguras el derecho fundamental del respeto. No es tu tarea cambiarlos, son como son por lo que son. Esta no me costó trabajo, me crié en una familia amorosa donde nos enseñaron a ser respetuosos con todos y con todo.

Aceptar:

“Recibir voluntariamente o sin oposición lo que se da, ofrece o encarga. Aprobar, dar por bueno, acceder a algo. Recibir o dar entrada.” (Diccionario RAE).

Cuando aceptas a una persona es porque la conociste, la comprendes, la respetas, confías en ella y estás en condiciones de acogerla, de convivir con ella sin reparos. Vas a disfrutar sus ratos buenos y estas dispuesto a tolerar sus ratos malos, inclusive la vas a apoyar, proteger y ayudar incondicionalmente. Le compartes tus ideas, pensamientos, aprendizajes y experiencias y le das la libertad de tomarlas como su ser se lo indique, sin cantaleta ni pataleta por favor.

Por supuesto, el respeto y la aceptación DEBEN SER RECÍPROCOS. De no ser así, a buscar la ruta de escape sin titubear. Mi tarea aquí fue aprender a ser selectivo rompiendo el paradigma de que debo querer y ser querido por todos a costa de mi individualidad. Me ayudó cuando en un viaje de negocios a India vi y entendí el desapego.

Decimos en mi tierra: “uno no es perita en dulce para todos”, que también funciona en sentido contrario: “no todos son perita en dulce para mi”. Es tu decisión, tienes el derecho de escoger. Solo un grupo afortunado merece espacio en tu corazón, en tu mesa, en tu calendario. Sin embargo nunca olvides compartir todo lo bueno que tienes, contribuir al bienestar de todos, así sean o no tus peritas en dulce.

Para cerrar CUIDADO CON LAS EXPECTATIVAS Y LOS PREJUICIOS, destruyen las relaciones inclusive antes de empezar. Entra a la cancha con la taza vacía para que la llenes con respeto y mucho amor.

Escrito por: Germán Serrano